Día 4: Raquel

Todos los rodajes son especiales. Al final, por unas cosas u otras, siempre suelen serlo. Los recuerdas en cabeza y corazón. Quizá es, entre muchas razones, porque el rodaje no solo empieza cuando le das al botón rojo de REC, sino desde que comienzas a construirlo y disfrutarlo en tu cabeza.

Para mí, la entrevista con Raquel fue mucho más que un rodaje. Fue sentirme como si estuviera en mi hogar al llegar a la casa de una persona desconocida. Fue sentir como familia a un montón de gente a la que vi por primera vez en una Jam de Poesía. Fue arrancarme a recitar. Algo que nunca en mi vida había hecho y que siempre llevaré grabado a fuego, porque como experiencia personal fue espectacular.

La realidad es que, desde que llegué a Alicante para grabar con Raquel, todo lo que recibí fue maravilloso.

Primero, comprobando que no hace falta conocer a alguien para conectar desde el minuto cero. Porque he de decir, que nunca había estado con ella en persona y lo único que habíamos intercambiado fueron un par de audios de WhatsApp.

Más tarde, descubriendo ese brutal sitio llamado El Refugio, donde cada viernes cualquier persona puede
subirse a sus tablas para dejarse llevar por los textos. Y por último, disfrutando al día siguiente de comida mega rica, una entrevista increíble y un festival feminista llamado COÑO Alc ¿Se necesita algo más para ser feliz? Porque a mí no se me ocurre casi nada.

Hablar con Raquel fue algo muy guay: conocer su forma de pensar, de existir, sus proyectos, sus motivaciones…¡su vida!; pero os aseguro que disfrutar de su hospitalidad y buena vibra fue algo para lo que no hay palabras. Así que, a pesar de que pueda sonar repetitivo, la realidad es que tengo que volver a agradecer al mundo en general estar viviendo tantas buenas experiencias gracias a este proyecto. A pesar de que me siga lloviendo cada vez que grabo.

Que siga el viaje y que sigamos tronando.

 

Día 3: Alicia

DesaturadaAlicia es de esas personas especiales que, después de conocer una vez, parece que ha estado en tu vida desde siempre. Aquí también incluyo a Pablo, su compañero de camino. Porque a los dos les conocí a la vez en un contexto inmejorable: un taller de fotografía participativa. Desde el principio supe que eran un equipo 10 y que Ali era una Mujer Tormenta.

El lugar donde viven es también reflejo de esa magia: una casita en medio de la naturaleza de un pueblo de Granada, con varios gatos que usan el espacio como si fuera un AirBnB donde no es necesario avisar y un galguete de acogida que ese finde viajaba con su familia definitiva.

Si cierro los ojos, todavía puedo teletransportarme a esos días. Oler a café recién hecho, a comida rica, saborear todas las historias que fueron saliendo en el porche mientras cenábamos o ver atardecer desde la piscina.

Respirar.

Escuchar.

Sentir.

Porque no solo me abrieron las puertas de su casa, después de tan solo conocerme exactamente 16 horas, que es lo que duró el taller; sino que me hicieron sentir parte de ese hogar.

Familia.

La entrevista fue mágica. Pocas cosas hay más bonitas que una luz de atardecer de un día cualquiera de verano. En una piscina. Con la calma de quienes sabíamos que ese día el tiempo lo marcábamos nosotras y el reloj estaba a nuestras órdenes.

Creo que existe una tribu que aún nos dejamos llevar por el corazón. Que escuchamos lo que realmente queremos, lo que nos hace felices y estamos decididxs a luchar por ello. Alicia Petrashova y Pablo Parra son de esas personas y yo tengo la suerte de tenerles en mi vida.

Gracias a los dos por hacerme sentir como en casa.

Gracias a Alicia por regalarme una de las mejores experiencias audiovisuales de mi vida.

Os quiero un montón.

Día 2: Marta

Cuando le dije a Marta Sanmamed que participara en Somos Tormenta, admito que jugaba con ventaja, porque era consciente de que mis expectativas iban a ser cubiertas sobremanera.

A Marta la conozco desde hace años, aunque nos hemos visto la cara en directo pocas veces. Aun así, es de esas personas a las que recomendaría y por las que pondría la mano en el fuego. ¿Por qué? Ni idea, pero así lo siento, y yo le hago caso al corazón. Siempre que coincidimos se crea un clima de confianza, como si nos viéramos cada fin de semana. O así lo percibo yo.

La conocí cuando grabé el documental La Muerte es el Futuro. Ella había sido una de las impulsoras de las rutas culturales por los cementerios, cuando nadie le prestaba atención a la cultura que descansaba (demasiado) en paz. Para que os hagáis una idea, es de esas mujeres que se meten en berenjenales y es capaz de liderar un escuadrón indomable. Una Tormenta con todas sus letras. Te contagia vitalidad, energía, ganas de hacer cosas, buena vibra…¡Todo lo bonito! Joder, es que Marta es un ser muy bonito, lleno de luz.

Aunque escribo esta entrada con unos meses de “retraso”, me acuerdo perfectamente. Ventajas de la memoria selectiva. Quedamos directamente para grabar, haciendo encaje de bolillos de nuestras agendas y creo que, con las prisas y todo, salió una charla absolutamente llena de verdad y totalmente diferente a aquello que nos unía cuando la conocí. Esta vez, la protagonista era una muerte diferente a la de 2015: ahora hablábamos de la agonía del planeta y en qué estamos convirtiendo el sitio que habitamos.

Porque esa es otra de las virtudes de Marta, el reinventarse y explorar nuevos territorios. Llevar su arte hasta grandes océanos donde todavía no navega demasiada gente, para surfearlos como solo ella sabe hacerlo. Meterse en terrenos inexplorados, que le remueven por dentro y le despiertan el gran poder de la creación….¡Que para eso es una pedazo de artista!

Apuesto todo a que nos volveremos a encontrar y apuesto todo a que seguirán saliendo cosas bonitas y llenas de vida. Como nosotras ❤

 

 

Día 1: Elsa

Elsa es una mujer increíble. Aunque yo eso ya lo sabía en el momento en que le dije que participara en el proyecto. Hacía muchísimo tiempo que no la veía (en modo face 2 face) y no habíamos hablado NADA de lo que iba a pasar el día de la grabación. Ella venía a ciegas. Ni preguntarme de qué íbamos a hablar, a qué puertas iba yo a intentar entrar, cuál sería su papel, si habría más o menos gente…¡Nada! Y eso a mí me despierta una palabra: Valentía. O quizá más de una: Valentía. Seguridad. Autenticidad. Sinceridad.

Porque quién es, es. No necesita prepararse para serlo. ¿Qué más da qué preguntas? ¿Qué estilo? ¿Qué temas? Si cuando eres tú mismx y haces lo que te dice el corazón, todo va a salir bien.

elsa captura

Pero no todo el mundo es prácticamente de esta idea y más, si perteneces a un colectivo que suele ser blanco fácil de ataques, como es el trans. Elsa hubiera estado en todo su derecho de intentar saber qué preguntas iba a hacerle, cómo iba a sacarle, qué iba a hacer con su imagen…Podía haber venido con un séquito de gente para sentirse respaldada. Protegida. Y lo habría entendido. Habría entendido perfectamente que hiciera uso de ese derecho. Por eso, que no lo hiciera, me parece más meritorio aún ¡Qué gusto trabajar así! ¡Qué disfrute de charla! ¡Y qué rápido que pasa el tiempo cuando se pasa bien!

elsa captura 2

Desde mi punto de vista (y esto implica subjetividad total) fue un fluir de tema en tema maravilloso. Yo tenía en un papel apuntado los planetas que tenía intención de visitar con Elsa, pero no quería que fuera un viaje planificado, ni rígido. Tampoco sabía si había algún planeta nuevo u otro que ella no quisiera pisar ¡Pero a veces la realidad improvisada es el mejor plan! Fuimos saltando de un tema a otro con la naturalidad de quien, cuando habla, está traduciendo lo que su alma le dice. Elsa es auténtica y habla impregnando de autenticidad cada palabra. Da igual que el tema sea la masturbación, el sexo anal, la construcción del modelo de mujer, o lo importante que son sus padres en su vida. En cada palabra hay una marca de agua muy clara: VIDA.

Porque Elsa vive. Vive como la mujer que quiere ser. Vive y a mí me lo demostró desnudándose emocionalmente delante una persona a la que prácticamente no conocía (yo) y ante una cámara que se queda con absolutamente todo lo que pasa. Elsa es un ser humano excepcional. Una mujer de la que yo, como mujer y como persona, me siento orgullosa. Porque Elsa me regaló una tormenta de verdad y la sensación de que, si todxs fuéramos así, el mundo sería un lugar mejor.