Dia 9: Lola y Ángela

Yo soy de esa gente a la que le encanta escuchar anécdotas e historias una y otra vez.  Me flipa. Por eso, la entrevista con Lola y Ángela me hacía tantísima ilusión. Esta vez, ni siquiera habíamos quedado para tomarnos un café antes de grabar, así que lo único que sabía, era que ellas dos llevaban luchando toda su vida por los derechos de las mujeres. Pero ya con eso, sin saber más info, a mí me parecía un planazo mega prometedor.

Al conocerlas, lo primero que me llamó la atención es que de entrada, bien podrían parecer dos mujeres tranquilas, jubiladas, que han tenido una vida estándar (esta palabra no me gusta demasiado, la verdad, pero creo que se entiende lo que quiero decir) y no dos personas que se han pasado la vida en manifestaciones lanzando panfletos y tirando piedras. Me gusta muchísimo que las apariencias engañen y que demuestren que los estereotipos están para romperlos.

Ya entablando conversación antes de grabar, pude ver que me equivocaba. Estaba ante dos mujeres con carácter y con mucha historia a las espaldas. La manera de hablar, de expresarse, de moverse por el espacio…es una forma totalmente subjetiva de sacar conclusiones, pero son detalles que aparecen siempre que estoy ante una Tormenta 🙂

Cuando empezamos a grabar, no quería que acabara. Escuchar a Lola y Ángela era escuchar la viva historia de la conquista de los derechos de las mujeres en primera persona. Cara a cara. Ellas son de esas mujeres con las que de alguna manera, me siento en deuda. Han luchado y se han jugado su integridad por dar pasos hacia adelante, en una época donde las cosas eran infinitamente más difíciles que ahora.

Conocer este tipo de historias (de ellas y de tantas otras mujeres valientes), siempre me genera reflexiones. Antes, durante y después. No ha pasado tanto tiempo desde que las mujeres podemos ir a votar, tomar anticonceptivos o a abrir una cuenta bancaria sin la autorización de un hombre. Por eso, hablar con mujeres así, hace que aflore ese agradecimiento a ellas y a tantas. Porque gracias a su lucha y a su empeño, yo puedo ser libre hoy en día y hacer, por poner un ejemplo, un proyecto como este.

Así que, lo vuelvo a hacer y a todas aquellas que nos han dejado un país más justo y feminista, solo os puedo decir: GRACIAS. Intentaremos estar a la altura.

Día 8: Beatriz

Creo que es la primera vez que escribo una entrada del Diario de Rodaje el mismo día que grabo. Para mí es un gran triunfo, ya que el orden y yo tenemos una relación de idas y venidas. Pero ahí vamos. Se hace lo que se puede.

El caso es que hoy ha ido muy guay, entre otras cosas, porque la grabación ha sido en pijama y en la cama. Creo que es el sueño de cualquier periodista, así que emulo a la gran Encarnita del baptisterio y pregunto al mundo: ¿A quién no le va a gustar grabar en pijama?

La elección del sitio no fue solo azarosa, sino por cuestiones narrativas –en realidad no, pero siempre queda bien poner alguna frase de este estilo- para el proyecto.

Siempre intento realizar las entrevistas en sitios donde la persona que participa esté a gusto, que le represente de alguna manera. Cuando le dije a Bea esto, ella lo tuvo claro: “Yo donde estoy la mayor parte del tiempo cuando estoy en casa y donde escribo es en la cama” Pues palantecon la idea.

En la entrevista con Bea he estado mega a gusto. Ha sido muuuuuy distendida, súper cercana y eso siempre me gusta. De hecho, es que me flipa cuando la gente se suelta, se abre y se deja llevar por lo que la charla va generando. Sin ninguna barrera ni presión. Como hoy.

Podría andarme con rodeos y buscar mil palabras raras para definir mi estado actual, pero la realidad más simple es que estoy realmente contenta. Feliz. Grabar me suele dar felicidad. Quizá también influye la cerveza que me estoy tomando ahora mismo en una terraza mientras el sol me baña la carita –hoy hace un día increíble en Madrid- pero el caso es que lo estoy.

Este proyecto me está dando la satisfacción de estar apostando por algo que realmente me sale del corazón y en lo que creo. Que me representa. Poder estar escuchando y conociendo a mujeres increíbles con historias, pensamientos y formas de ser brutales es un disfrute difícilmente definible. Un regalo. Como una ducha caliente que no se acaba.

¡Quién me iba a decir que la calma que buscaba estaba entre tormentas!

Día 7: Ana

¡Vuelta al lío! Tenía muchísimas ganas de retomar las grabaciones. Así que, este rodaje lo pillé con especiales ganas. Como “agua de mayo” que diría mi abuela. ¿Por qué? Pues porque siempre he sido muy impaciente. Hasta niveles máximos. Odio esperar. Me reconcome por dentro. Eso hace que muchas veces viva los procesos del proyecto con un: “bufffffff” interior bastante agudo, en donde me gustaría que todo fuera más rápido y grabar y grabar todo el rato.

No obstante, este proyecto también va de esto.  De parar y escucharme. De trabajarme la impaciencia y ser capaz de disfrutar de cada pequeño paso del camino. Saborear todo el proceso. Historias a fuego lento. Me gusta saber que lo estoy haciendo, aunque me cueste horrores.

El caso es que no solo tenía mil ganas de grabar por mi ansia interior, sino también por el tema a tratar. Siempre me ha encantado la pintura y la ilustración, aunque mi nivel de dibujo se resuma en: “al menos tenemos salud”, así que tener a Ana delante de mí ese día fue un regalazo.

Grabamos en su casa, que es donde a mí más me gusta grabar. Principalmente, porque siempre intento que el contexto donde se hace la entrevista represente lo mejor posible a la persona. Que se sienta a gusto y en su medio.

Esta idea tan bonita y utópica, en ocasiones significa tener que luchar con ruidos de coches que pasan, vecinxs molestxs y una jungla sonora en general. Pero todo bien. Al fin y al cabo, en este proyecto también me estoy trabajando la tolerancia a la “no perfección”.

La entrevista la disfruté un montón. Hablamos de feminismo, de ilustración y de muchos temas más. Y es de las pocas veces que podría resumirla con una frase, que en este caso no es mía, sino de la otra Ana: “nunca deberíamos dejar de pintar, ni de jugar” Así que…¡Prometido!

 

 

Día 6: Adelaida

Ir a Barcelona es un plan que apetece siempre. Da igual cuándo sea. Pero si encima es a hacer una entrevista a alguien como Adelaida Guasch, que es una tía tormenta de las de verdad…¡Pues mucho más aún!

Cargar con toda la logística necesaria para grabar (trípodes, micro, cámaras etc) hizo que la mejor opción para llegar hasta allí fuera el coche, aunque supusiera una pequeña paliza. No obstante, ya se sabe que sarna con gusto no pica y en esta ocasión, además, me acompañó mi hermana, con lo que me echó una mano que no me vino mal.

Un día antes de grabar, estando ya allí, quedé con Adelaida. Desde que contactamos por Instagram, mucho antes de que se sentara delante de la cámara, siempre fue una persona muy cercana, humilde y accesible aunque no nos conociéramos en persona (Algo que le agradezco enormemente 🙂 ). Ese día tomamos un café, me contó toda su historia y pude corroborar que, a pesar de no haber grabado todavía, ya sabía que el viaje había merecido la pena.

El día del rodaje amaneció nublado casi lluvioso, lo que provocó mi miedo a que la falta de luz supusiera un problema. Porqueee…¡¡Efectivamente!! Entre toda la logística, se me olvidó meter los focos y se quedaron en Madrid (ERROR MAYÚSCULO) con lo que solo contaba con la luz natural. Al final, el tiempo se portó y pudimos aprovechar la luz que entraba por el enorme ventanal que tenía la casa y darle al Rec sin ningún problema.

La entrevista fue un placer gigante y estar en un sitio como Barcelona, también. Después del rodaje, disfruté de todo lo que esta ciudad tan genial siempre me regala. Entre otras cosas, pude ir a la exposición fotográfica “Des del terrat” de la fotógrafa Carme Garcia, una expo a la que tenía muchísimas ganas de ir.

En resumen: Ojalá mil viajes a Barcelona como ese y mil rodajes igual.

Día 5: Erica

Cuando le propuse a Erica participar en Somos Tormenta, me dijo que sí sin pensárselo, se emocionó y se alegró muchísimo. Lo sé, porque su voz no miente y todavía me acuerdo del audio de Whatsapp donde me preguntaba si tenía que prepararse algo, coger información de los temas que íbamos a tratar o lo que fuera. Yo me acuerdo que le dije que lo único que hacía falta es que fuera ella misma. No me equivoqué.

Erica es de esa gente que es bonita. Que transmite buen rollo y ganas de vivir. Ella y yo compartimos piso –con 3 personas más- en 2012 si no me equivoco y, aunque coincidíamos poco por casa, siempre le tuve muchísimo cariño y me pareció una persona muy leal y transparente. Años después nos perdimos la pista, aunque gracias a las redes sociales siempre supe que seguía luchando por su sueño de ser actriz.

El rodaje fue increíble. Eri propuso grabar en el teatro de Palencia y fue un pedazo de acierto. El sitio era
brutal y se respiraba esa magia que solo está oculta en los teatros. El tiempo pasó volando y fue un auténtico placer hablar de temas como el feminismo, la posición de la mujer en el mundo audiovisual, las dificultades de ser actriz, la necesidad del teatro en la sociedad…En resumen: el madrugón Madrid – Palencia, mereció muchísimo la pena.

Para terminar el día antes de mi vuelta a la capi, fuimos a comer a un sitio muy guay para comprobar que Palencia tiene, además de un teatro bonito y gente muy top, buenos sitios gastronómicos ¡Una mañana totalmente enriquecedora con una persona absolutamente increíble!

Día 4: Raquel

Todos los rodajes son especiales. Al final, por unas cosas u otras, siempre suelen serlo. Los recuerdas en cabeza y corazón. Quizá es, entre muchas razones, porque el rodaje no solo empieza cuando le das al botón rojo de REC, sino desde que comienzas a construirlo y disfrutarlo en tu cabeza.

Para mí, la entrevista con Raquel fue mucho más que un rodaje. Fue sentirme como si estuviera en mi hogar al llegar a la casa de una persona desconocida. Fue sentir como familia a un montón de gente a la que vi por primera vez en una Jam de Poesía. Fue arrancarme a recitar. Algo que nunca en mi vida había hecho y que siempre llevaré grabado a fuego, porque como experiencia personal fue espectacular.

La realidad es que, desde que llegué a Alicante para grabar con Raquel, todo lo que recibí fue maravilloso.

Primero, comprobando que no hace falta conocer a alguien para conectar desde el minuto cero. Porque he de decir, que nunca había estado con ella en persona y lo único que habíamos intercambiado fueron un par de audios de WhatsApp.

Más tarde, descubriendo ese brutal sitio llamado El Refugio, donde cada viernes cualquier persona puede
subirse a sus tablas para dejarse llevar por los textos. Y por último, disfrutando al día siguiente de comida mega rica, una entrevista increíble y un festival feminista llamado COÑO Alc ¿Se necesita algo más para ser feliz? Porque a mí no se me ocurre casi nada.

Hablar con Raquel fue algo muy guay: conocer su forma de pensar, de existir, sus proyectos, sus motivaciones…¡su vida!; pero os aseguro que disfrutar de su hospitalidad y buena vibra fue algo para lo que no hay palabras. Así que, a pesar de que pueda sonar repetitivo, la realidad es que tengo que volver a agradecer al mundo en general estar viviendo tantas buenas experiencias gracias a este proyecto. A pesar de que me siga lloviendo cada vez que grabo.

Que siga el viaje y que sigamos tronando.

 

Día 3: Alicia

DesaturadaAlicia es de esas personas especiales que, después de conocer una vez, parece que ha estado en tu vida desde siempre. Aquí también incluyo a Pablo, su compañero de camino. Porque a los dos les conocí a la vez en un contexto inmejorable: un taller de fotografía participativa. Desde el principio supe que eran un equipo 10 y que Ali era una Mujer Tormenta.

El lugar donde viven es también reflejo de esa magia: una casita en medio de la naturaleza de un pueblo de Granada, con varios gatos que usan el espacio como si fuera un AirBnB donde no es necesario avisar y un galguete de acogida que ese finde viajaba con su familia definitiva.

Si cierro los ojos, todavía puedo teletransportarme a esos días. Oler a café recién hecho, a comida rica, saborear todas las historias que fueron saliendo en el porche mientras cenábamos o ver atardecer desde la piscina.

Respirar.

Escuchar.

Sentir.

Porque no solo me abrieron las puertas de su casa, después de tan solo conocerme exactamente 16 horas, que es lo que duró el taller; sino que me hicieron sentir parte de ese hogar.

Familia.

La entrevista fue mágica. Pocas cosas hay más bonitas que una luz de atardecer de un día cualquiera de verano. En una piscina. Con la calma de quienes sabíamos que ese día el tiempo lo marcábamos nosotras y el reloj estaba a nuestras órdenes.

Creo que existe una tribu que aún nos dejamos llevar por el corazón. Que escuchamos lo que realmente queremos, lo que nos hace felices y estamos decididxs a luchar por ello. Alicia Petrashova y Pablo Parra son de esas personas y yo tengo la suerte de tenerles en mi vida.

Gracias a los dos por hacerme sentir como en casa.

Gracias a Alicia por regalarme una de las mejores experiencias audiovisuales de mi vida.

Os quiero un montón.